La clave: estimular la motricidad
La motricidad es el desarrollo de todas las funciones que permiten el movimiento del cuerpo y su coordinación. A medida que el pequeño crece y se desarrolla físicamente, la motricidad mejora, pero ello depende en gran parte de las oportunidades que tenga para ejercitar sus habilidades. ¡Y qué mejor que estimularlas mediante el juego!
Tomar sus juguetes con las manos, intercambiarlos, lanzarlos fuera de la cuna son actividades indispensables para que el pequeño ejercite su motricidad fina (músculos de la mano y la coordinación y precisión de los movimientos de ésta) en sus primeros meses de vida, al igual que sentarse solo, gatear y lograr ponerse de pie, que son actividades fundamentales en el desarrollo de la motricidad gruesa (los movimientos, el equilibrio y desplazamiento del cuerpo).
Lo que motiva a un pequeño a alcanzar nuevos logros en sus respuestas motoras es principalmente el deseo de experimentar, es decir, ensaya nuevas destrezas y las repite por puro placer, lo cual se manifiesta especialmente a partir de los siete meses en adelante. Es ahí donde el juego adquiere un rol crucial, ya que le ayuda a tomar conciencia de su cuerpo y poco a poco ir conociendo lo que puede hacer con él.
Juegos y actividades que estimulan la motricidad. Desde el primer mes:
• Flexiona y estira los brazos de tu hijo suavemente y realiza con ellos delicados movimientos circulares hacia arriba y hacia los lados. Ayúdalo a hacer suaves movimientos de bicicleta con sus piernas. Recuerda reír y hablar a tu bebé mientras lo haces. Estos ejercicios fortalecen los músculos de las extremidades.
• Acuesta a tu bebe y voltéalo con cuidado hacia un lado y hacia el otro para fortalecer los músculos del cuerpo. Procura tenderlo en distintas posiciones (de espaldas, de boca, de lado y semi sentado).
• Masajea los pies y manos de tu hijo o hija, intentando estirar sus deditos.
Desde los dos meses:
• Tiéndelo de boca abajo sobre un balón pequeño y blando o sobre una toalla enrollada, cuidando que su pecho, y no su abdomen, quede apoyado sobre el objeto. Mueve al bebé hacia delante y hacia atrás.
• Estimula la actividad de las manos del bebé, dejando que agarre los dedos de tu mano mientras tú los mueves. También pásale juguetes y cascabeles.
• Ubica un móvil horizontal sobe su cuna y coche para que intente alcanzarlo.
• Cuando el bebé esté tendido de espaldas, tómalo suavemente de los brazos para que trate de levantar la cabeza.
Desde los cuatro meses:
· Cuando el bebé está boca arriba, tómalo de las manos y levántalo hasta que quede semisentado, sin soltarlo, para que él mantenga su tronco y cabeza firmes por algunos segundos. Vuelve atrás lentamente hasta que quede tendido de nuevo.
• Cuando esté boca abajo jugando con algún objeto, retíraselo a unos pocos centímetros de distancia, con el fin de que el bebé haga un esfuerzo por arrastrarse para alcanzarlo.
• A la hora del baño, enséñale y motívalo a patalear en el agua.
• En brazos, acércalo a distintos lugares y objetos para que los toque.
• Mueve las piernas del pequeño como haciendo un pedaleo de bicicleta.
Desde los seis
meses:
• También es importante entrenarlo para que logre sentarse por sí solo. Al estar acostado boca arriba, puedes invitarlo a incorporarse usando tus manos. Cuando está sentado, puedes entrenar su equilibrio, balanceándolo suavemente. Lo importante es que estos ejercicios sean percibidos por el niño o niña como un juego, y para ello es fundamental que crees un ambiente lúdico con canciones y risas.
• Déjalo sentado por unos minutos en un lugar seguro, sin apoyo.
• Háblale al pequeño desde distintos ángulos, para motivarlo a que gire.
• En esta etapa, generalmente el bebé puede empezar a prepararse para el gateo, pero debes tantear primero, respetando su evolución individual. Ponlo en esa posición y empuja suavemente las plantas de sus pies, para estimular a que mueva sus piernas hacia delante. Para estimularlo, puedes poner delante de él un juguete atractivo y alejarlo una o dos veces a medida que avance, cuidando que no pierda el interés. Es probable que el niño aún no gatee, de todos modos aprenderá a arrastrarse, impulsándose con sus rodillas y antebrazos.
Desde el séptimo
y octavo mes:
• A estas alturas, el niño ya puede mantenerse sentado, así que el nuevo desafío es estimularlo a que aprenda a pararse. Sin embargo, es importante que respetes su ritmo. Hay niños que intentan incorporarse muy tempranamente, y otros que necesitan más tiempo.
• Para estimularlo, puedes colocar a tu hijo o hija cerca de las barandas de su cuna, ofreciéndole un juguete por encima. El objetivo es que el bebé trate de incorporarse afirmándose de las barras.
• Entrégale dos juguetes para que los manipule y choque uno con otro. Después ofrécele un tercero, diferente, para que intente tomarlo, soltando antes uno de los que tiene en las manos.
•Cuando sientas que está suficientemente firme, puedes sostenerlo por debajo de los brazos para que afirme sus piernas y de uno o dos pasos con tu ayuda.
Desde los diez:
• Incentívalo a que suba escalones gateando. Al principio tendrás que ayudarlo a levantar su rodilla.
• Motívalo a que se ponga de pie apoyado de muebles a los que pueda asirse. Cuando ya tenga seguridad al hacerlo, incentívalo a que lo haga apoyándose en una pared.
• Entrégale un tambor u otro juguete que invite a la percusión, para motivarlo a tocar con una mano y después con la otra. Cuando el bebé lo haga solo, golpeará con ambas manos al mismo tiempo, hasta que aprenda a alternar sus movimientos, cerca del año de vida.
• Entrégale cajas de distintas formas y tamaños para que aprenda a abrirlas y cerrarlas. Esta actividad favorece la precisión de los movimientos de la mano y la concentración.
• Estimula a tu hijo o hija para que aprenda a caminar. Al principio puede dar algunos pasos hacia el lado apoyándose del borde de la cama o del sofá. Luego caminará hacia delante afirmándose de sus manos o apoyándose en un carro de arrastre especial para los niños en esta etapa.
•Pásale juguetes blandos para que apriete con la mano.
• Entrégale juguetes pequeños, para ejercitar la presión en forma de pinza del dedo pulgar e índice. Esto debe hacerse siempre supervisando al bebé, ya que si se lleva el objeto a la boca, podría correr el riesgo de asfixiarse.
A partir de los
doce meses:
• Jugar a la pesca es un buen ejercicio pero debe hacerse siempre contigo al lado. Puedes llenar una bañera o balde ancho con agua y poner varios juguetes plásticos dentro. Entrega al niño una malla para cazar mariposas o un colador grande y muéstrale como pescar los objetos. Recuerda que nunca debes dejar a tu niño o niña en el agua sin supervisión.
• Entrégale diferentes objetos que pueda meter dentro de otros, como cajas y cubos.
· Sigue estimulándolo para que aprenda a caminar y estabilice su marcha con ejercicios como tomar su mano y hacerlo caminar, si aún no tiene la seguridad para hacerlo solo.
• Cuando lo lleves de la mano, pídele que se agache a recoger un juguete de suelo.
• Haz que el niño de patadas a una pelota liviana mientras camina.
• Haz que empuje o tire juguetes con ruedas mientras camina. Para el niño puede ser más entretenido si el juguete emite música o sonidos al rodar.
• Invita al pequeño a que cargue cosas de un lado hacia otro. Pídele, por ejemplo, que te traiga un muñeco.
• Pide al niño que camine en línea recta sobre una superficie angosta, como una tabla de 20 centímetros de ancho, colocada sobre el suelo. Cuando los bebés comienzan a caminar, dan pasos con las piernas aún muy separadas. Este ejercicio los ayuda a situarlas en su eje.
Juguetes y materiales que estimulan el desarrollo
• Móviles con juguetes colgantes atractivos que el pequeño intente agarrar.
• Pelotas de diferentes texturas
• Cascabeles y juguetes que pueda manipular.
• Gimnasio de actividades para bebés
• Mantas
de actividades
• Vehículos para empujar, que dan estabilidad al niño cuando empieza a caminar.
• Cajas de plástico o cartón
• Juguetes con ruedas y cordel para arrastrar